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Entrevista con Rozalina, una trabajadora a domicilio en Bulgaria
Este extracto describe la experiencia de Rozalina, quien ha trabajado en la producción de una gama de bienes, incluyendo calzado y pegando bolsas de compra de papel. Ella trabaja también con otras trabajadoras a domicilio para tratar de mejorar sus condiciones de trabajo.
Entrevista con Rozalina, una trabajadora a domicilio en Bulgaria.
Este extracto describe la experiencia de Rozalina, quien ha trabajado en la producción de una gama de bienes, incluyendo calzado y pegando bolsas de compra de papel. Ella trabaja también con otras trabajadoras a domicilio para tratar de mejorar sus condiciones de trabajo.
Rozalina empieza con una descripción de cómo la vida ha cambiado en los últimos 15 años.
Los efectos sobre las trabajadoras a domicilio de los cambios en la economía de Bulgaria
“Durante el período socialista, hubo muchas fábricas y empresas grandes aquí. Hubo trabajo para todos. Generalmente la gente trabajaba en las fábricas en el día y también en su tierra en su tiempo libre. Mayormente la gente cultivaba tabaco, tomates o fruta como duraznos (melocotones).
Después de 1989, todo cambió ... Muchas empresas extranjeras llegaron y las empresas que existían fueron privatizadas. Todas las empresas grandes fueron vendidas y destruidas. Ya no hay sueldos regulares, y se introdujo una forma nueva de trabajar. Subcontratistas griegos e italianos han formado talleres nuevas de costura. Durante el proceso de las privatizaciones, muchos búlgaros tomaron las máquinas de las fábricas grandes y ahora han abiertos talleres nuevos. Estos talleres producen para las empresas griegas e italianas.
En el período socialista, la jornada fue de ocho horas al día, cinco días por semana y recibimos sueldos buenos, usualmente entre 300 y 600 leva al mes. Todos tuvimos derecho a salud y seguridad social, incluyendo una pensión. Tuvimos el derecho a vacaciones y permiso por enfermedades...
El gobierno ahora ha permitido a las empresas a asegurar a los trabajadores al nivel mínimo, el nivel del sueldo mínimo que es de 120 leva al mes. En el pasado, todo el seguro de salud lo pagó la empresa. Ahora el trabajador tiene que pagar la mitad, la empresa solamente paga la otra mitad.
Con el cambio de sistema, ahora tenemos que trabajar los siete días de la semana, en vez de cinco. Tenemos que trabajar diez horas al día, o más, por sueldos muy bajos, entre 120 y 220 al mes. No hay seguro social para la salud o pensiones.
Con el aumento en talleres privados, empezó el trabajo informal y el trabajo a domicilio.
En la agricultura, en el período anterior, todo funcionó con acuerdos escritos. Valía la pena cultivar tabaco y se pagaba regularmente el tabaco o los duraznos (melocotones) o lo que fuera. Se les pagaba en un mes.
Ahora la empresa se lleva el tabaco y la gente no ha recibido el pago. Algunos han esperado dos años para ser pagados. A veces hay empresas que piden tomates pero después no los pagan porque dicen que no los podían vender.
Si uno trabaja su propia tierra, no tiene acceso a ciertos mercados. Puedes producir, por ejemplo, bellos porotos verdes (judías) pero nadie los va a comprar. Tendrá que botarlos. Con los duraznos (melocotones), tienes que ir al mercado todos los días, y si no se venden, traerlos de vuelta o botarlos.
Nada es seguro. La vida es mucho más dura que antes. En vez de progresar, vamos hacia atrás.
El trabajo a domicilio en Bulgaria
Con la creación de talleres y el crecimiento de la subcontratación de otros países, apareció una nueva forma de trabajar, el trabajo a domicilio.
En mi pueblo hay dos o tres tipos principales del trabajo a domicilio: cosiendo los aparados de zapatos; cosiendo mostacillos y perlas a blusas; ensamblaje de bolsas de compra de papel y, más recientemente, cortando las hilachas en camisetas (remeras) o blusas. Son subcontratistas los que dan el trabajo a domicilio. Las trabajadoras a domicilio tienen que ir a los talleres a buscar el trabajo, terminar el trabajo dentro de un tiempo determinado, y devolverlo al taller.
Los temas para las Trabajadoras a domicilio Búlgaras
Los problemas principales son los pagos irregulares y no iguales para las trabajadoras a domicilio haciendo el mismo trabajo. Si quieren ganar el sueldo mínimo, tienen que trabajar 16 horas por día, o con suerte, 12 horas. Si quieren ganar más que el sueldo mínimo, la familia entera tiene que ayudar.
El sueldo mínimo es de 120 leva al mes. Pero para vivir, una familia de cuatro necesita 400 leva. Entonces la gente necesita ganar más que el sueldo mínimo. Muchas personas tienen un trabajo regular pero no se les pagan este trabajo regular. Tienen vidas muy duras. Las condiciones son malas y estamos luchando para sobrevivir.
La organización de las trabajadoras a domicilio por los cambios
Hasta ahora, he estado tomando contacto con otras mujeres para tratar de establecer una organización de las trabajadoras a domicilio.
Uno de los temas es que los subcontratistas pagan diferentes tarifas por el mismo trabajo. Todas cosen aparados pero diferentes mujeres reciben diferentes tarifas. Entonces hemos estado trabajando con las mujeres para tratar de conseguir que a todas se les paguen la misma tarifa.
Hasta en el pueblo, los precios no son iguales. Todo depende del subcontratista. Pero es aún más difícil en las aldeas, donde pagan menos que en el pueblo.
Estamos organizando alrededor de este tema. Decimos que somos todas trabajadoras a domicilio, tenemos algo de poder y algunos derechos. Nos gustaría construir una organización, con estatutos precisos, y encontrar maneras de protegernos. En este momento, la cosa más importante es conseguir el mismo precio para todas las trabajadoras a domicilio haciendo el mismo trabajo.
Espero que podamos construir una organización grande de las trabajadoras a domicilio en Bulgaria. Me gustaría que nuestra organización de trabajadoras a domicilio fuera conectada con organizaciones parecidas alrededor del mundo ... La cosa más importante para nosotras sería hacer estas conexiones. Aquí en mi pueblo, quiero hacer una buena organización para luego demostrar lo que podemos hacer aquí.”
Después de esta entrevista, las trabajadoras a domicilio Búlgaras consiguieron que recibieran el mismo precio por el mismo trabajo, tanto en las aldeas como en el pueblo.